"Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” (Mt 28, 19ª). Este es el texto base que fundamenta la Pastoral Profética que se realiza en la Basílica de Guadalupe, en donde el anuncio del Evangelio es fundamental para construir y consolidar la comunidad creyente, es decir: la Iglesia. Esta acción se realiza a través de la impartición y vivencia de los sacramentos de la iniciación cristiana y del matrimonio, así como el constante trabajo de grupos que proclaman el Evangelio y fortalecen con una instrucción doctrinal a los peregrinos que acuden diariamente a la “casita” de nuestra Madre del Tepeyac. Asimismo, transmiten la palabra de Dios a los empleados y voluntarios de la Basílica y capacitan integralmente a quienes desean formarse para transmitir el Evangelio en otros ambientes. CEFALAE “Tonantzin Guadalupe”, al servicio de la formación permanente e integral de agentes laicos, que ofrece una capacitación basada en las directrices arquidiocesanas. | ![]() |
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Cuando pensamos en la realidad del Santuario, en el que el Señor nos ha invitado a participar como sacerdotes, siempre viene a nuestra mente y corazón la expresión de los discípulos al Señor Jesús: “¿Vamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” (Mc 6,37), porque es aquí, en este lugar en donde Santa María de Guadalupe nos ha traído un mensaje importantísimo de parte de Dios Nuestro Padre y ella como perfecta Evangelizadora y Misionera ha querido quedarse para recordárnoslo continuamente, y es por eso que los peregrinos que llegan a este Santuario se cuentan por millones, a tal grado que los pastores les vemos “pasar”, algunos cuantos tienen la fortuna de confesarse y hablar con un sacerdote, otros tantos vienen preparados y participan de la Eucaristía, pero en verdad son muchísimos los que se conforman con mirar la Imagen de Nuestra Señora, con entrar al Santuario o pasar por debajo de la Sagrada Imagen. ¿Cómo dar de comer a todos estos fieles del Señor? ¿Cómo ayudarles para encontrarse con Aquel que nos ha traído nuestra Madre del Cielo? Por más sacerdotes que se envíe a este Santuario siempre seremos insuficientes para anunciar de muchas formas la Buena Nueva del Señor, es necesario que los laicos, cada vez en mayor número, puedan colaborar con nosotros y de un modo especial los y las jóvenes.
El verano pasado junto con Luis, un joven que frecuenta la Basílica, y con Gerardo David un seminarista del Seminario Conciliar de México, empezamos a acariciar el proyecto de un Voluntariado Juvenil. En agosto llegó a colaborar en la Pastoral del Santuario, Alberto, seminarista también, que junto con jóvenes de Escuela de Pastoral y del Grupo Intus, empezaron a dar forma a la idea. Se han reunido semanalmente, empezamos a celebrar la Eucaristía juntos en la Capilla de San José el primer domingo de mes a partir de octubre de este año, y con la creatividad de los jóvenes a través del Facebook, han creado una serie de redes con chicos y chicas interesados en unirse a este voluntariado.
Se diseño un logo que identifica a los Jóvenes Voluntarios, han recibido playeras con el mismo, y el pasado sábado 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, han recibido la bendición de la Iglesia para darse a la tarea de acoger a los peregrinos en las Fiestas de Nuestra Señora de Guadalupe. De esta manera, la tarde- noche del día 11 de diciembre de 2012, a las puertas de este majestuoso Santuario estuvieron alegres y entusiastas alrededor de 150 jóvenes, provenientes de Colegios de padres Legionarios de Cristo, de grupos juveniles de parroquia como Juventud de Cristo, de los jóvenes de Escuela de Pastoral de Basílica, del grupo juvenil Intus también de Basílica, y otros más que sin pertenecer a ningún grupo forman ya la base de este Voluntariado.
Damos gracias a Dios por el don de estos jóvenes, y pedimos la intercesión maternal de Santa María de Guadalupe para que este Voluntariado Juvenil Guadalupano, persevere y crezca, para mayor gloria de Dios y bien de las jóvenes generaciones de cristianos que esperan un testimonio de fe por parte de sus coetáneos.
TESTIMONIO DE DAVID REYES
De entre varias invitaciones que he recibido, particularmente en estas fechas decembrinas, salta con especial peculiaridad una que implicaba poner al servicio mi voluntad…
El pasado 11 de diciembre en la casa de Santa María (La Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, México, D.F.). Un numeroso grupo de jóvenes respondimos a la convocatoria que el Señor nos hacía a través del “Voluntariado Juvenil” a poner nuestra alegría en las puertas que recibirían a miles de peregrinos, que con fervor visitan esta casa con motivo del aniversario de las apariciones guadalupanas.
Quiero hacer notar la inmediatez con la que compaginamos los jóvenes que participamos, a pesar de que no todos habíamos tenido una convivencia previa, o que quizá ni de vista ni de nombre nos conocíamos. Sin embargo, el propósito que allí nos reunía superaba estos detalles que tal vez en otro sector joven de la sociedad parecerían impedimento para convivir. Reconociendo en nuestros corazones a María como nuestra madre, nos sentimos dueños y responsables de su casa, la Basílica, en donde el trabajo a realizar no era otro que decir “Bienvenidos a la casa de nuestra madre”. Parece fácil ¿no? Y ciertamente, con la disposición de hacer nuestra la voluntad de Dios nos lo fue, a pesar de los ímpetus (empujones, apretujones y algunos desmayados) de nuestros hermanos peregrinos que ya eran de esperarse.
Ante las muchas manifestaciones de amor para con Santa María de Guadalupe los jóvenes del voluntariado quedábamos cuestionados, invitados y animados a reafirmarnos en la fe católica. Particularmente agradezco la invitación a formar parte de este equipo, y haber dicho “si” a la invitación ha sido una de las mejores decisiones que he tomado, me quedo con el corazón marcado y con una bella experiencia de mi juventud.